20 feb. 2016

ARQUITECTURA Y MÁQUINA. DE TERMINATOR A EX MACHINA

En contra de lo que pueda parecer a simple vista, las películas de ciencia ficción son un fiel retrato de su tiempo. Rara vez lo son del futuro que aventuran y a veces ni de la historia que cuentan, pero sí lo son del tiempo en que fueron filmadas. El cine de ciencia ficción refleja ante todo las preocupaciones de la época, pero también son un ejercicio estético cargado de simbolismo.
Fijemos la atención en dos películas distanciadas en el tiempo, el primer Terminator de David Cameron en 1984 y la cinta de Alex Garland Ex machina de 2015.
Ambas películas coinciden en centrar la acción en un ciborg y en mostrar parte de la esencia del espíritu arquitectónico de su tiempo a través de localizaciones reales que huyen de escenarios utópicos. Sin embargo, llama la atención la alternancia que se hace en cada una de ellas, de las características visuales de la máquina frente a su entorno.
Fijémonos primero en The Terminator. Su protagonista el terminator es una máquina, un organismo cibernético de aspecto cien por cien humano que viaja desde el futuro para alterar la realidad de su presente. Su comportamiento está programado para cumplir sus tareas de forma eficiente sin que sea necesario interactuar en exceso con otros seres humanos, exterminarlos y poco más. En contraposición a ese perfecto cuerpo artificial de aspecto humano, se retratan una serie de escenarios urbanos de estética industrial. Entornos cargados de metal, conducciones y demás artefactos que simulan la decadencia de una arquitectura maquinista heredada de tiempos pretéritos. Una estética que caracterizaba muchas de las películas de finales de los setenta y los ochenta y que fue bautizado como “realismo sucio”. En ese ambiente urbano nocturno, se suceden escenarios como el local de copas en el que se esconde Sarah Conor, el Tech Noir, o los polígonos industriales que parecen plagar las zonas limítrofes de Los Ángeles de 1984; todos ellos escenarios perfectos para ambientar los miedos de la época, la escalada armamentística y el descontrol hacia el que parecía conducirse la evolución maquinista.
Escenas en el Tech Noir extraida de The Terminator, 1984 de James Cameron.

Escena del viaje temporal del terminator en The Terminator, 1984 de James Cameron.




A medida que el terminator se va desposeyendo de su carcasa humana, se va confundiendo más con el escenario apocalíptico que su presencia avecina, mostrando a su vez la contradicción que supone la belleza de su aspecto frente a la fatalidad de su misión. Porque la máquina es tan bella como letal y solo en un escenario acorde con su naturaleza, se podrá acabar con ella.
Escenas de lucha entre los humanos y el terminator en The Terminator, 1984 de James Cameron.
Mientras en The Terminator un ciborg de aspecto humano se mueve en un entorno maquinista en Ex machina sucede justo al contrario. La protagonista de la cinta de Garland es Ava, una inteligencia artificial de cara humana y cuerpo robótico, que habita prisionera en el centro de investigación de su creador situado en mitad de un bosque noruego.
El argumento se centra en el programa que idea el visionario programador de Ava, Nathan, para que un trabajador externo Caleb, pruebe la inteligencia artificial de la máquina. Ambientada en el Juvet Landscape Hotel de los arquitectos noruegos Jensen y Skodvin, se busca el contraste de la belleza de la máquina Ava con la naturaleza inalterada en la que se asienta la vivienda – laboratorio de Nathan. La arquitectura del hotel que en realidad se compone de varias edificaciones tipo bungaló que se mimetizan con el paisaje, se presenta en la película como una pieza única que se extiende bajo tierra como un gran bunker. 
Localizaciones exteriores e interiores del Juvet Landscape Hotel de Jensen y Skodvin.
Localizaciones exteriores e interiores del Juvet Landscape Hotel de Jensen y Skodvin.
La exquisitez de la arquitectura de sus estancias se completa con maravillosas obras de arte entre las que Ava luce como la pieza más valiosa. Las escenas que muestran el salón de la casa de Nathan fueron rodadas en la private summer house que forma parte del conjunto.
Escenas de Caleb y Nathan rodadas en la private summer house extraídas de Ex machina, 2015.

Los miedos de Ex machina son parecidos a los de Terminator, pero más elaborados. Lo que asusta de Ava es su inteligencia frente a su eficiencia. Y en ese contexto de lucha de inteligencias se escoge lo que hoy por hoy es un entorno perfecto, es decir, un entorno natural no contaminado en el que la arquitectura se integra sin agredirlo sin ninguna renuncia.
Escenas de Ava recluida en el sótano extraídas de Ex machina, 2015.
Al contrario que Terminator, Ava no necesita una carcasa de piel y carne para parecer humana, sus movimientos y su escenario la ayudan. El entorno arquitectónico y el contexto temporal de cada filme ayudan a contextualizar la idiosincrasia de cada ciborg. Que hay de verdad y que de mentira en cada escenario y en cada máquina depende de su realidad temporal pero también de su contexto argumental. Su estética sin embargo es plenamente deudora de su tiempo. Juzguen ustedes mismos.
Comparativa de ciborgs extraídas de The Terminator 1984 y de Ex machina, 2015 respectivamente.



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