20 may. 2011

OPERACIONES DE COLLAGE CINEMATOGRAFICO

En el género del thriller cinematográfico, la arquitectura juega un rol tan importante como los personajes. Todos coinciden en definir correctamente una tensión ambiental de cara a crear una atmósfera determinada. En ese juego de equilibrar los iconos urbanos reconocibles rodados en localizaciones exteriores con las arquitecturas de interior, nos encontramos con verdaderos virtuosismos de collage urbano. En la película americana Copycat (1995) el director Jon Amiel relata, la inquietante persecución de un asesino en serie cuyos crímenes son copias minuciosas de otros asesinatos realizados por los homicidas más notables de la crónica negra del pasado. Entre dos mujeres, una detective de homicidios de San Francisco (Holly Hunter) y una psicóloga criminalista retirada (Sigourney Weaver) que fue atacada en el pasado por uno de estos criminales, acorralarán al asesino poniéndose ambas como cebo. Ambientada y rodada íntegramente en la ciudad californiana de San Francisco, Copycat narra en realidad una historia de patologías y fobias contemporáneas en la que una mujer que sufre de agorafobia, ha de superar su miedo al enfrentarse a un conflicto que pone en peligro su vida. Para ello, el director fabrica toda una puesta en escena que ilustra el estado mental del personaje a la vez que marca su status social y cultural y para ello elige una localización caracterizada por el vasto panorama que impone la envergadura de una gran obra de ingeniería de nuestra era, el Golden Gate. Con ayuda de las herramientas informáticas adecuadas puestas al servicio de la imagen cinematográfica, el deseo de localizar el apartamento de la protagonista en las inmediaciones del puente, es posible mediante la yuxtaposición de dicha imagen a la del apartamento de la protagonista, la doctora Helen Hudson (Sigourney Weaver), que se trata en realidad de un decorado construido en estudio y para cuya inserción se precisó tan solo la localización de una medianería blanca y lisa. Todo lo demás, los dos pisos que forman el interior, fueron realizados en un plató.

   
Imagen del interior de la casa con vistas al Golden Gate, extraída de la película Copycat, 1995  

A través de la construcción de varias maquetas, se exploraban los aspectos lumínicos de la fachada exterior del apartamento y su relación con los supuestos edificios colindantes y el puente. Formalmente las imágenes de las maquetas y las de la localización, se superponían mediante el empleo de las técnicas digitales de las que se disponía a mediados de los noventa.

 

Primeras maquetas donde se estudió el impacto del exterior del apartamento con relación al volumen del edificio existente junto al puente, para la película Copycat, 1995
 
La transición entre interior y exterior del apartamento de ficción con la que se propone establecer una relación directa entre el escenario privado y el paisaje elegido, se resuelve con la creación de una piel de vidrio capaz de permitir los ajustes lumínicos necesarios que requieren los distintos estados anímicos de la protagonista. En una búsqueda de referencias por parte del director artístico de la película Chris Seagers que incluye entre otras la Maison de Verre de Pierre Chareau, se plantea una división horizontal y vertical del espacio interior de la vivienda cuyas proporciones se acomodan al formato de la fachada de vidrio planteada y a las operaciones de la cámara, que permitirán realizar planos en los que tan pronto se fotografíe un núcleo central aparentemente despejado como sea posible la filmación de ángulos que permitan ocultar un intruso.
 


La Maison de Verre, 1928-1932. Paris

El muro cortina de cinco metros de altura, revestido con unas contraventanas verticales que giraban mecánicamente, cobra gran protagonismo a lo largo del filme, ya que no sólo ilumina de forma progresiva el apartamento, reflejando quizá mediante la iluminación un estado de ánimo, sino que ayuda a generar una sensación parecida la de estar en una fortaleza cuando las persianas están cerradas, desde las que, incluso, pueden emitirse señales de aviso al exterior.


  

Imagen del salón con las persianas mecánicas abiertas y cerradas, extraída de la película Copycat, 1995

El hecho de que la vivienda fuera construida como decorado de forma independiente a su localización filmada, no sólo supone una ventaja a la hora de rodar, sino que abre un abanico de posibilidades para experimentar con nuevos marcos de vivienda dentro de la ciudad. Estas operaciones de collage informático, de las que en los últimos tiempos el cine de medios se ha beneficiado, han contribuido notablemente a desarrollar nuevas localizaciones de ficción que satisfacen la avidez de fantasías, que en torno a la ciudad contemporánea, demanda el público actual. Más que cualquier otra herramienta, el cine acerca al ámbito cotidiano la comprensión del espacio urbano como lugar de creciente conflicto social, sin el cual resulta imposible la experimentación sobre el mismo.

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