27 dic. 2011

ARQUITECTURAS CALEIDOSCÓPICAS. REPETICION, SUPERPOSICION Y PLEGADO


De todos los recursos plásticos de desarrollo formal que se manejan, la repetición es quizá uno de los más utilizados en parte por su sencillez pero también por su gran efectividad.
La repetición puede emplearse de manera sencilla siguiendo las directrices de una trama o estructura previamente planteada, o bien precisar una serie de transformaciones geométricas tales como el giro o la simetría. En ese caso, si no se pone cuidado, el patrón o malla nos guía irremediablemente hacia una suerte de crecimiento caleidoscópico que adquiere la apariencia de un rosetón.
En esto nadie está libre de pecado. Aquellos profesionales relacionados con el mundo de la creación plástica o arquitectónica, aunque sea en fase de experimentación, han sucumbido alguna vez al poder de abducción del caleidoscopio y si no que se lo pregunten a Damien Hirst, cuya serie construida a base de mariposas le ha valido serias críticas.


Damien Hirst. Psalm Print: Exaudi, Domine

La tendencia a la isotropía que esconde el desarrollo caleidoscópico y que conduce irremediablemente a la geometría del floripondio, es difícil de eludir cuando se trabaja en dos dimensiones, no tanto cuando se recurre a la tercera. En este sentido, resulta más defendible la propuesta de arquitectura caleidoscópica del francés Serge Salat titulada Beyond Infinity.


Instalación Beyond Infinity. Serge Salat, 2011
Concebida como una instalación multisensorial que combina espacio, música y luz ultravioleta, este espacio de “arquitectura fractal” pudo verse en el Centro Comercial Westgate de Shanghai, en septiembre de 2011 como actividad patrocinada por la firma de automóviles Buick. Si bien no aporta ninguna imagen que no se haya sugerido al menos desde el cine fantástico, por lo menos consigue un efecto visual anisótropo bajo el auxilio del juego de espejos, la luz y la tercera dimensión lo cual siempre es de agradecer.
De hecho el juego formal y espacial provocado por el escenario infernal ideado por Vincenzo Natali para Cube (1997), resulta mucho más acertado.


Imagen extraída de la película de Vincenzo Natali, Cube (1997)
 
Llegados a este punto debemos plantearnos que frente al caleidoscopio solo caben tres posturas:
La primera es la deserción, que consiste en admitir el equívoco y comenzar de nuevo explorando otra vía de desarrollo formal.
La segunda es huida hacia delante, una postura nada nada aconsejable, en la que como Damien Hirst, se adivina el enroque en la creación de toda una serie para la que es necesario construir en paralelo un discurso auto justificativo. Esto explicaría la proliferación de estudios sobre los fractales, una moda que por fortuna parece ya superada.
Y por último la reinvención del caleidoscopio, partiendo de su desintegración con el fin de rescatar su esencia para que juegue a favor y no en contra de la propia obra. Esto es precisamente lo que pretendo defender apelando a aquellos elementos propios del desarrollo caleidoscópico que desde mi punto de vista, más favorecen a la arquitectura que son por este orden: la repetición, la superposición y el doblado.
Soy una firme convencida de la existencia de una relación biunívoca entre cine y arquitectura. En este sentido, parece oportuno citar como ejemplo la cinta de Christopher Nolan titulada Inception (2010), traducida al español como Origen.
Ambientado en un futuro cercano, la película nos introduce en un mundo onírico regido por parámetros diseñados para ser desarrollados según las leyes de la imaginación. En estos escenarios, equipos de asalto se introducen en el sueño de otros con el fin de insertar una idea que responde a unos fines determinados. En el proceso de diseño de estas acciones, se precisa la colaboración de un arquitecto que conciba los escenarios más propicios para satisfacer las necesidades de los invasores del sueño; escenarios que responden a una arquitectura no necesariamente sujeta a los dictados de la física.

Imagen extraída de la película de Inception (2010), en la que la joven arquitecta Ariadne (Ellen Page) es instruida en la construcción de una escalera de Penrose.

Imagen extraída de la película de Inception (2010), en la que la joven arquitecta Ariadne (Ellen Page) duplica una calle mediante la contraposición de dos espejos.
Una de las imágenes más impactantes de la película se produce cuando el escenario urbano próximo a un café parisino, es alterado abatiendo la mitad del plano del suelo de la ciudad hasta situarlo perpendicular al otro cuadrante. La transformación geométrica es sencilla, un simple giro; dista mucho de ser caleidoscópica y sin embargo el efecto resultante sugiere lo contrario. El cambio de dirección del plano que contiene la calle en la que se sitúa la escena, provoca en el espectador esa sensación de repetición, superposición y plegado antes mencionada.


Imagen extraída de la película de Inception (2010), en la que se opera un abatimiento del tejido urbano.
Para muchos, estas imágenes de la película resultan tan fascinantes que incluso se ha llegado a decir que suponen un cambio de paradigma arquitectónico asociado a la revolución digital. Yo no diría tanto.
Si bien aciertan en la sorpresa y configuran un plano estéticamente muy válido, estas imágenes no son tan novedosas como pudiera parecer si se comparan con la obra del arquitecto japonés Kazuhiro Kawahara cuya obra satisface con gran solvencia los tres parámetros antes mencionados. Antes de Inception ya existía Kawahara.


Imagen de Kazuhiko Kawahara 

Kazuhiko Kawahar. City 14
Kazuhiko Kawahara es un arquitecto y fotógrafo japonés cuyas imágenes caleidoscópicas de la ciudad sugieren escenarios urbanos en el límite de lo imposible. En origen, los escenarios fotografiados por Kawahara carecen de singularidad y sin embargo, a través de una serie de transformaciones, son dotados de un carácter del que en apariencia carecían y que sin embargo, van más allá de las operaciones escenográficas antes mencionadas.
Salvando los momentos de experimentación espacial protagonizados por la joven Ariadne y Cobb (Leonardo di Caprio), sorprende la mediocridad que rezuman las propuestas de ciudad ideal que Cobb construye junto a su esposa. Narrado en formato flashback, el escenario se presenta como una sucesión de bloques prismáticos que configuran una ciudad desierta en la que la pareja vive su relación y que finalmente conducen a la mujer al suicidio. Sobran las palabras.


Imagen extraída de la película de Inception (2010), en la que Cobb construye con su mujer su ciudad ideal
En este caso, el recurso caleidoscópico es sustituido por un patrón de repetición en malla cuadrada en el que el problema no es tanto la repetición sino la desafortunada elección de las arquitecturas.
Esto revela la importancia de la elección del motivo que se repite, que en muchos casos altera la suerte del resultado. Un buen ejemplo de esto lo encontramos en la última serie del artista Antonio Girbés titulada Delirious City. En su serie, el artista muestra una serie de imágenes de arquitecturas transformadas a base de repeticiones, superposiciones y doblados que huyen hábilmente de la geometría caleidoscópica.

Antonio Girbés. Palm House by Albert Louvet 2011, obra de la serie Delirius-city


Antonio Girbés. Dockyard by Antoni Gaudí, 2011, obra de la serie Delirius-city

Observando en detalle el conjunto de las obras elegidas, aquellas en las que la simetría no gobierna la imagen arquitectónica original, resultan más permeables a las transformaciones que propone el artista que en algunos casos resultan redundantes. 
 Al igual que en la cinta de Nolan, resulta intrigante la elección de algunas arquitecturas que sirven de base a su obra, lo que no quita para que en ambos casos quedemos maravillados con alguno de sus resultados. En cualquier caso, la línea que separa el éxito del fracaso en este tipo de operaciones reside sin duda en la variación, un matiz que puede ser tremendamente sutil. En ese caso conviene reivindicar el talento de Kawahara, un artista que ha sido capaz de mantener esta tensión en la práctica totalidad de su producción.